PROCESIONARIA DEL PINO Y PERROS

El contacto de la procesionaria (Thaumetopoes Pitycampa) con el perro se considera como una de las urgencias veterinarias más comunes en los meses de Febrero a Mayo, en las zonas donde abundan los pinos o cedros.

Debe su nombre de “procesionaria” a que se desplaza en grupo de forma alineada a modo de procesión, distinguible también por sus nidos en forma de bolsas blancas que observamos en las ramas de los pinos.

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La oruga procesionaria, es fácilmente reconocible por su apariencia y su conducta. Esta oruga tiene la cabeza y la piel de color negro con los costados de color gris. Su dorso está cubierto con unos pelos rojizos (tricomas) llenos de una sustancia muy urticante (histamina) que la protege de sus depredadores, quiénes con sólo tocarla u olfatearla pueden sufrir graves reacciones alérgicas.

CICLOS

El ciclo biológico de la oruga procesionaria comienza a finales de verano y dura todo el año. Durante el invierno las larvas suelen permanecer en el nido durante todo el día y salen por la noche a alimentarse de las hojas del pino en el que residen, excepto en las noches muy frías en las que también comen durante el día.

Cuando termina el frío del invierno, normalmente de febrero a mayo, las orugas empiezan a descender del árbol en forma de procesión, guiadas por una hembra, buscando un lugar adecuado donde enterrarse y empezar a tejer su capullo (crisálida). La crisálida eclosionará a finales de verano saliendo una mariposa, que tiene una vida de 1 o 2 días y pone sus huevos en las hojas de los pinos o cedros.

Los huevos que las mariposas han puesto en el pino se abren a los pocos días y de ellos nacen las larvas (orugas) que aprovechan para alimentarse de sus hojas hasta que son capaces de desplazarse a otra zona en la que construirán sus nidos. Estos nidos de oruga procesionaria construidos en las copas de los pinos son fácilmente reconocibles porque parecen grandes bolas de algodón.

El momento más peligroso es la procesión para el enterramiento, único momento en el cual las orugas se encuentran en el suelo formando un “espectáculo” natural que llama inevitablemente la atención de nuestros animales.

SÍNTOMAS

Los síntomas más característicos que produce esta intoxicación son excitación, actos de deglución rápidos, se toca la boca con las patas (por dolor y prurito), hipersalivación, inflamación edematosa de labios y cavidad bucal (lengua hinchada). Según la importancia y severidad de las lesiones ocasionadas en las zonas afectadas se pueden llegar a provocar necrosis en los tejidos, teniendo así que llegar a amputarse partes de la lengua del perro por haber provocado lesiones irreversibles.

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TRATAMIENTO

Se debe instaurar lo antes posible, es una URGENCIA.

La primera medida antes de acudir al veterinario es lavar la zona afecta con agua templada-caliente SIN RESTREGAR. Una vez en el veterinario, éste valorará la gravedad del caso y actuará poniendo corticoides, antihistamínicos, antibióticos y analgésicos.

 PREVENCIÓN

Durante los meses de Febrero a Mayo debemos evitar que los perros paseen por las zonas donde se observen pinares, nidos o hileras de procesionarias.

La única forma de eliminar el peligro es quemando los nidos, para evitar la eclosión de las larvas, y las hileras de procesionarias, para evitar que una vez muertas puedan seguir provocando reacciones alérgicas.

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